Domingo de Pascua de Resurrección

Domingo de Pascua de Resurrección

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Triunfo sofre la Muerte

La muerte fue vencida por Jesucristo, quien vive, más de 500 personas lo vieron vivo después de su muerte.

La Buena Nueva que se anuncia en Domingo de Pascua de Resurreción es que la muerte se acabó, lo que se conoce como muerte no es más, fue vencida y es solo una ilusión.

Todos los evangelios cuentan la historia del descubrimiento de la tumba vacía del Señor, con muy pequeñas diferencias entre los relatos.

Las lecturas que se ofrecen en la celebración de la misa son dos historias sobre este hecho.  La primera es cuando María Magdalena descubre que la tumba está vacía, antes del amanecer del día Domingo.  La segunda lectura tiene un toque humorístico en esta carrera entre dos discípulos para llegar a la tumba y verificar la historia de María.

Puede ayudarnos tratar de entender qué intenta lograr Juan con el lector de su propia época.  La historia tradicional es la de las mujeres, que son varias, llendo a visitar la tumba de Jesús, para poner esencias a su cuerpo, historia que cuenta concentrándose en tan solo una de esas mujeres.  Ella es María Magdalena, quien lo ha seguido desde su pueblo natal en Galilea.  María a menudo es confundida hoy en día con otras muchas mujeres con el mismo nombre mencionadas en las Escrituras.  Esta María Magdalena no es la misma mujer que fue condenada por adulterio.  Tampoco es la mujer pecadora que lloró a los pies de Jesús colocándole un caro perfume.  Y tampoco es la hermana de Marta y Lazaro.  María sigue ha Jesús porque la curó de su extraña enfermedad (salieron siete demonios de su cuerpo).

Juan cuenta su versión concentrándose en los aspectos más esenciales porque él quiere focalizar en las reacciones de cada uno de los personajes de la historia.  Cuando ella descubre la tumba vacía, María corre hacia los discípulos en estado de pánico porque parece que la tumba fue robada y no hay huellas de Jesús.

En la segunda historia dos discípulos responden a esta noticia que escuchan de María corriendo hacia la tumba.  Hay algo de humor cuando Pedro es sobrepasado por el Discípulo Amado, quien es más joven.  Ellos ven con sorpresa que efectivamente la tumba está vacía y las telas que envolvían el cuerpo están ordenadas a un lado.  De la misma forma que lo sobrepasó en la carrera, ahora también es más rápido en darse cuenta de lo sucedido en la tumba y con las telas.

Ellos apenas comienzan lentamente a darse cuenta de la verdad sobre Jesús y aún no pueden asimilarlo bien.

Hay muchas razones para que la tumba esté vacía:  el cuerpo quizás nunca estubo en esta tumba.  O bien podría estar vacía porque el cuerpo fue removido o incluso robado.  La menos probable de todas las razones es que la persona que había muerto haya resucitado de entre los muertos.

Una tumba vacía es un símbolo muy poderoso.  Por el momento, nadie ha visto al Señor.  Parece haber desaparecido.  Juan continúa su historia contando cómo es que María lo reconoce cuando Jesús le habla calmadamente y dice su nombre.

Por sobre todo, la tumba habla de una victoria sobre la muerte, el último de los enemigos de la humanidad.

Reflección

Uno siente muchas emociones diferentes con la historia de la resurrección de Jesús, y cada persona sentirá difererente.

Miedo al hecho de que un día moriremos.

Desconcierto ante no saber exactamente qué pasa después.  Desconcierto también ante el poco valor que tienen las cosas materiales acumuladas durante esta vida.

Especialmente difícil para quienes estén sufriendo la pena de la muerte de un ser querido hace poco tiempo.

Y felicidad ante la promesa de que nos volveremos a encontrar en la otra vida.

La incertidumbre de nuestra propia fé, y de si realmente somos dignos de esa otra vida.

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