Resurrección – Victoria sobre la Muerte

Resurrección: Victoria sobre la Muerte

Resurrección, Victoria sobre la muerte
Resurrección, Victoria sobre la muerte

Felices los que creen sin haber visto.

Las lecturas del Domingo siguiente a la Semana Santa reflexionan sobre la Resurrección de Jesús, y su victoria sobre la muerte.

La primera nos cuenta sobre cómo Jesús se aparece a sus discípulos en la noche del primer Domingo de Pascua.  Comienza enfatizando el miedo que sienten estos hombres, los discípulos, que están juntos con las puertas bien cerradas.  A pesar de que escucharon de María Magdalena, de Pedro, y del discípulo amado que la tumba de Jesús está vacía, estos discípulos permanecen en la incertidumbre.

De pronto, Jesús aparece entre ellos.  Jesús los saluda con palabras de paz, y les muestra sus heridas en las manos y en su costado.  El nuevo cuerpo de Jesús conserva estas heridas.  Ya no son heridas de sufrimiento, sino de victoria.

Después de saludar a sus discípulos, Jesús hace algo extraordinario.  El sopla sobre ellos con su aliento, dándoles el regalo de su Espíritu Santo.  Este acto es un símbolo muy rico que nos recuerda muchos pasajes del Antiguo Testamento.  El primero de ellos describe cómo Dios creó al primer ser humano hecho de barro, y le entregó el aliento de vida a través de sus narices, y el hombre se convirtió en un ser vivo.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (Génesis 2;7).

Otro pasaje importante es la visión del profeta Ezequiel quien vió el viento moviendo los huesos secos fuera del valle, y así ellos vivieron y pudieron estar sobre sus pies, una multitud muy grande.

y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.  (Ezequiel 37:10)

La resurrección de Jesús marca el comienzo de la nueva creación.  Así como en el Antiguo Testamento los profetas recibieron el Espíritu para proclamar el mensaje de Dios, los discípulos de Jesús reciben el Espíritu para proclamar el Mensaje de la Resurrección.  Un mensaje de perdón.

Al igual que los discípulos, ya no estamos atrapados en recuerdos de nuestros pecados en un mundo viejo lleno de temor.  El perdón tiene el poder de transformar a la gente con vida nueva, con Esperanza.

La segunda historia, donde Jesús se aparece a Tomás, contiene bastante humor.  Tomás aparece incrédulo y riéndose así del resto del grupo.  Tomás está seguro de no dejarse convencer por estas boberías, en que sus amigos creen haber visto a Jesús vivo solo porque la tumba estaba vacía.  El considera todo producto de la imaginación de sus amigos.

Incluso riéndose les dice que creerá solo si puede poner sus dedos y su mano en las heridas de Jesús.

Y de pronto Jesús aparece al Domingo siguiente, tan de improviso como la primera vez.  Y Jesús invita a Tomás a poner sus dedos y su mano en sus heridas.  Como si hubiera estado escuchando todo lo que se dijo con anterioridad.

Y así este hombre lleno de seguridad de que él no iba a creen en esta tontera, así es transformado en un fervoroso creyente quien profesa su fe con estas palabras tan familiares “Mi Señor y Mi Dios”.

Las últimas palabras de Jesús en esta escena son de bendición a gente como nosotros que no hemos visto, y que aún así creemos.

 

Reflexión

El nuevo cuerpo de Jesús conserva las heridas de su muerte.  Las heridas producidas por los clavos que lo unieron a la cruz.

Nosotros y mucha gente también conservamos heridas de viejos accidentes.  Las cicatrices permanecen por años y a veces por toda la vida.  Y no solo heridas físicas, también de abusos, negligencia, o psicológicas, muchas de ellas durante nuestra niñez.

Estas heridas de Jesús permanecen en su nuevo cuerpo, un cuerpo glorioso, transformadas para ser signos de la nueva vida y de victoria sobre la muerte.

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