El infierno

El infierno

El Infierno
El Infierno

Al mismo tiempo que el instante de la muerte pone fin al tiempo y a la existencia terrestre, da comienzo a la eternidad y a la vida gloriosa. En ese preciso momento, no antes ni después, el hombre toma la decisión más trascendental de toda su vida: decir sí o no a un Dios fascinante y maravilloso que lo ha hecho todo por amor a nosotros.

Si el hombre le dice que sí a Dios, entonces llegará a la máxima plenitud y felicidad a que puede aspirar y es posible en su caso. Y, si dice que no, nunca más podrá llegar a la plenitud y para siempre se verá privado de Dios, porque en la eternidad no hay cambio posible. Esto es precisamente el infierno.

La palabra es metafórica y corresponde a la antigua visión cósmica de los antiguos basada en los cuatro elementos: arriba, en el cielo, estaría la luz símbolo de Dios. En medio la tierra y el agua, la patria de los hombres, y abajo (infra) el fuego volcánico, lugar privativo de los malos.

Esta metáfora ya no tiene uso hoy día. Tampoco otra expresión también metafórica y empleada por los romanos, según la cual, el infierno sería la pena de muerte eterna que Dios aplica al pecador. Hoy, cuando estamos en contra de cualquier atentado a la vida humana, incluida la pena de muerte, no resulta afortunado este lenguaje para hablar del infierno.

El infierno es un dogma de fe. No hay la menor duda al respecto. Pero entonces ¿cómo llamarlo hoy? Quizás la mejor manera de hablar en nuestro tiempo del infierno sería decir que el cielo es libre, que Dios no obliga a nadie a estar con El y que el que quiera puede decirle que no.

El Infierno
El Infierno

Según eso el infierno es una posibilidad, una hipótesis de trabajo. Ese es el dogma de fe. Lo que no es dogma es que en el infierno haya muchos condenados porque en el momento de morirse le han dicho a Dios a ciencia y conciencia que no. Esta es una cuestión opinable y hay para todos los gustos. Y, según las opiniones, se usan unos u otros textos bíblicos que son extraordinariamente complejos a este respecto.

Unos piensan que se condena la mayoría, otros que la mitad, otros que unos pocos y algunos que nadie.

No parece procedente que Dios nos haya creado sabiendo de antemano que se iba a condenar la mayoría de los hombres. Tampoco es aceptable lo de mitad y mitad. Es demasiado costo social. ¿Podrían ser unos pocos? Cabe, aunque una sola persona humana es tan valiosa que todavía nos sigue preocupando esa posibilidad. Personalmente creemos más bien que, aunque es posible decirle a Dios que no, nadie de hecho al encontrarse cara a cara con El, lo va a hacer. Nuestros Noés, en la tierra, aunque libres, están tremendamente condicionados por un sinfín de circunstancias adversas. En la hora de la muerte nuestra opción por Dios será a cara descubierta, sin rodeos y sin subterfugios. Y en ese contexto no parece probable que nadie diga que no.

Entonces, se preguntarán muchos, si todo al final va a ser igual para unos y para otros ¿qué más da lo que hagamos en la tierra? Esto, según ellos, provocaría una verdadera desmoralización en los creyentes.

Sin embargo, no creemos que esto vaya a ocurrir. Al hombre, en efecto, le estimula mucho más el amor que el miedo. Un Dios, que nos ama como nos ama el Señor, al final de cuentas, nos resulta mucho más exigente que el Dios del garrote y del castigo. Por otra parte, hay algo que está claro en el Nuevo Testamento, y es que cada uno recibirá según sus obras.

214. El infierno

Capítulo XII. El más allá. ¿Continuamos o no después de la muerte?

Teología de Bolsillo, Antonio Hortelano

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One thought on “El infierno

  1. Me he tomado la molestia de leer su escrito y esta es mi opinión. Usted parece una persona que le gusta leer y expresarse. Debería leer la Biblia y entender, si puede, por qué Dios creo el infierno. Le adelanto que Dios es el creador de todas las cosas. Nada ocurre por sí sólo sino por una razón lógica, real y comprobada. No por suposiciones de lo lógico. Satanás era un ángel del cielo, el primero después de Jesús y el tercero más importante después de Dios. Su nombre era Luzbel o Lucifer (son traducciones de Angel de Luz, luz bella, etc.) Éste se rebeló contra Dios y fue entonces expulsado a los abismos. Fuera del cielo obviamente. el infierno nace entonces como morada eterna de Satanás y todos los ángeles que se unieron a él en la rebelión. Pero luego de la creación del Hombre, Satanás se empeño en hacer que el hombre también se rebelara contra Dios para que también queden destituidos de la Gloria Divina. Ese ha sido su trabajo por largos años, pero tendrá su fin cuando Cristo regrese como lo prometió, por segunda vez, a llevarse al cielo a los que le fueron obedientes. Y la tierra será destruida por causa del pecado y la maldad, y todos los hombres y mujeres que se encuentren deleitados en el pecado también perecerán y su fin será la vida eterna junto a Satanás y sus ángeles en el infierno.

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