No al miedo del más allá

No al miedo del más allá

Miedo a Morir
Miedo a Morir

Al despedirse Jesús de sus discípulos, les dijo enfáticamente:
“No estéis tan preocupados. Confiad en Dios y confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay sitio para todos. Si no fuera así, yo ya os lo hubiera dicho. Así que voy a prepararos un lugar. Y, después de irme y prepararos allí un sitio, volveré otra vez para llevaros conmigo, con el fin de que vosotros estéis en el mismo lugar donde yo voy a estar. Vosotros sabéis a dónde voy y sabéis el camino” (Jn 14, 1-4)
En una época como la nuestra de fuerte promoción turística, los creyentes deberían tener más imaginación y creatividad para anunciar y promover el reino de los cielos.
Cuando A. Durero pintó la visión de la nueva Jerusalén (Ap 21), nos presentó una auténtica ciudad con casas, torres y cúpulas, pero también con un paisaje en derredor, en el que aparecen bosques y montañas y un río y una lago y los pájaros volando en el aire. Nada dejó Durero en el olvido. Esto y no otra cosa es para él el nuevo cielo y la nueva tierra. Ama la creación como es y como es precisamente ahora. Cada tallo y cada piedra le son queridas. El mundo en su conjunto debe ser glorificado, ya que todas las cosas deben ser recopiladas en Cristo (Ef 1, 10). No se trata, claro está, de hacer fantásticos castillos en el aire para promover el más allá. De lo que se trata es de encontrar una nueva relación entre el más allá y el mundo de aquí. El hombre no debe tener la impresión de que la tierra es sólo un campo de entrenamientos, sino el principio y la anticipación de lo que va a ocurrir después cuando lleguemos a la plenitud del cielo. Después de todas las frágiles construcciones de los hombres aquí vendrá la “ciudad de Dios”; después de todas las fracasadas tentativas de los médicos para vencer a la muerte vendrá la “vida eterna”; después de todos los esfuerzos de la técnica, que no son, en realidad, sino juegos de niños, vendrá la “nueva creación”; después de todo el trabajo intelectual desarrollado para llegar a conocer los secretos del Cosmos, vendrá la “visión intuitiva” de Dios; después de todas las luchas sociales vendrá una “tierra nueva, en que tiene su morada la justicia” (2 P 3, 13).

233. No al miedo del más allá

Capítulo XII. El más allá. ¿Continuamos o no después de la muerte?

Teología de Bolsillo, Antonio Hortelano

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