El Cielo Es Tan Real – Choo Thomas

El Cielo Es Tan Real – Choo Thomas

El Cielo Es Tan Real - Choo Thomas

¿Crees en el Cielo? ¿Crees realmente en el Cielo? Choo Thomas cuenta la experiencia personal de cómo ha visto a Cristo vivo, ha visitado el Infierno, y paseó por el Cielo. “El día 19 de Enero de 1996 me desperté a las 3:00 de la mañana. Mi cuerpo temblaba… y cuando me volví en dirección al sonido, ahí, con mucho brillo, había una figura vestida con atuendos blancos. ERA EL SEÑOR…”

¿Cómo puede esto estarme pasando a mí? Me preguntaba.

En esto empecé a temblar… y a llorar de amor y alegría.

“Mi hija… Yo soy tu Señor, y quiero hablar contigo. Yo te voy a visitar muchas veces antes de que este trabajo esté hecho.” “El impacto de Su Voz, Sus Palabras, Su Mensaje golpeó en mí con una fuerza sobrenatural…”

No una vez, ni tampoco dos veces sino que diez veces durante ese mes, el Señor Jesús se apareció junto a mi cama y habló con ella. Después el viaje comenzó.

  • COMPARTE la narración humilde de Choo, en donde cada visita al CIELO la prepara para la siguiente.
  • SIENTE la maravillosa presencia de Jesús.
  • SIENTE el peso de Sus Palabras y Enseñanzas.
  • VIAJA a través del Cielo acompañado del Salvador y Sus Pensamientos.
  • ESCUCHA sus Palabras de Tristeza, Sobrenaturales, dichas desde Su Trono en el Cielo.
  • BEBE el Espíritu de Dios.
  • MARAVILLATE con la belleza de su revelación del Cielo.

Sobre la Autora:

Choo Thomas es Coreano-Americana. Nació y creció en Corea, hija única de padres no-cristianos. Escuchó hablar de Jesús por primera vez en Febrero de 1992, y se sintió maravillada y llena de amor. Abrazó la fé en Jesucristo con un amor tan apasionado, que dedica todo minuto del día para estar en SU presencia. Dos años más tarde, en la Iglesia de la Asamblea de Dios en Tacoma, Washington, ella vio por primera a Jesús, y en 1995 comenzó a experimentar manifestaciones físicas del Espíritu Santo mientras estaba en la Iglesia. En Enero de 1996, una serie de viajes acompañada del Señor cambiaron su vida y su destino, trayendo a nosotros este libro. El amor de Choo por Jesús ha significado la conversión de toda su familia y afectado la vida de miles de almas en el mundo entero. Durante tres años, el Espíritu Santo entrenó el cuerpo de Choo a realizarr bailes celestiales, los que luego ha demostrado en la Iglesia. Choo y su esposo Roger viven en Tacoma, Washington. Tienen dos hijos y cuatro nietos.

Libro impreso de 251 páginas.
Publicado por primera vez en 2003
ISBN 1591857899 (ISBN13: 9781591857891)
Titulo original en inglés: Heaven is so Real

El Cielo Es Tan Real – Choo Thomas

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10 thoughts on “El Cielo Es Tan Real – Choo Thomas

  1. Ya lo leí este libro, y es muy bueno. Al principio no creía que fuera cierto, y lo leí y mi mente me decía que todo eran mentiras. Tuve que leerlo por segunda vez y empecé a creer más y quizás si es verdad todo, y el Cielo si existe, y es tan lindo como lo describen.

  2. Casi termino de leerlo, y veo que cada persona que ha tenido manifestaciones del Espiritu de Dios en lo sobrenatural son tan unicas y pesonales, claramente vemos el
    cumplimiento de Joel 2:18, siempre me maravillo de todo esto que Dios esta revelando
    yo estoy participando en Cristian Edithig, para publicar mi experiencia de siete días
    en los cuales el Elpiritu de Dios me tomo y el mismo material tiene mucha revelación para los ultimo días de la iglesia Santa del Señor sobre la tierra, estos son como sonidos previos de trompeta para que su pueblo este listo para el instante en el que el El Señor venga a vuscarla como el espera encontrarnos.

  3. LA ADVERTENCIA DEL SEÑOR: VELAD Y ORAD
    Refutación de “¡El cielo es tan real!
    Apreciado lector:
    Conocí el Evangelio de Jesucristo cuando era un niño de siete años. Asistí a la escuelita dominical y a la edad de catorce años, el 6 de diciembre del año 1959, me bauticé en las aguas, cumpliendo el mandato del señor, tal como lo señala su Palabra en Mateo 28: 19 y ratificada en la doctrina de los apóstoles en Hechos 2: 38.
    Cuando aún era muy joven, dejé de ir a la iglesia y de servir al Señor durante un lapso de 28 años, cuando el Señor me devolvió el entendimiento y volví a su camino. Y hasta ahora le sirvo, procurando llegar a ser algún día un “siervo inútil” (Lc 17: 10).
    Durante los primeros años de mi reconciliación con el Señor y con la iglesia, Él me selló con su Espíritu Santo y me ha hablado por medio de sus voceros que me daría gracia para interpretar su Palabra y que ese don debía usarlo con el mismo celo santo que siento en mi corazón por la verdad de Dios revelada en la Biblia, Libro que he leído de tapa a contratapa muchas veces y cuyo conocimiento es el que voy a usar para poner en evidencia las mentiras que están registradas en el libro “¡El cielo es tan real!”, cuya autoría se atribuye una señora llamada Choo Thomas.
    Antes de comenzar el análisis del libro mencionado creo conveniente dejar bien en claro que mi único anhelo es traer claridad sobre los variados temas desarrollados en el mismo y que no son bíblicos, y algunos, incluso, son contrarios a las Escrituras. En otras palabras, no existe en mí el más mínimo afán de lucro, porque me siento feliz con la familia que el Señor me ha permitido construir, el hogar y los medios materiales que me ha entregado para que los administre. Coincido totalmente con la afirmación del apóstol Pablo a los Filipenses (4: 12). Además el Señor en su Palabra nos advierte con toda nitidez (Mt 24: 5).

    En primer lugar quiero marcar con todo el énfasis que me sea posible que la Palabra de Dios –la Biblia- es la revelación de Su voluntad a la humanidad y que, fuera de ella, no debemos aceptar ningún relato, historia, fábula, cuento o supuesta revelación que la contradiga o de alguna manera sea opuesta a sus preceptos, estatutos y mandamientos que, por otra parte, son sumamente claros y no requieren que seamos doctos en la hermenéutica y exégesis bíblica para su cabal comprensión. Así también no debemos olvidar las sanciones que Dios determinó para aquellos que quieran agregar o quitar alguna cosa de la Biblia (Dt 4: 2 y 12: 32; Ap 22: 18 y 19).
    Si tenemos en claro estos principios exegéticos y lo practicamos cuando leemos material supuestamente cristiano, es probable que no caigamos en el engaño, por más bien manipulados, armados y concebidos que estén esos textos que supuestamente provienen de la misma boca de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como en el caso que nos ocupa. El conocimiento de la Palabra de Dios es básico para detectar este tipo de literatura y es por ello que Dios recomendó con insistencia a su pueblo en este aspecto (Dt 6: 6-9; 11: 18-23).
    El apóstol Pablo también se ocupó de esta cuestión y advirtió vehementemente sobre la necesidad de ser cuidadosos para aceptar lo que nos quieran hacer creer que son “doctrinas cristianas”, pero están fuera de la Biblia. Así, escribe a los Gálatas (1: 6-8). Un poco más adelante, nos exhorta a permanecer en la libertad a que hemos sido llamados los que hemos confesado y creído en el Señor Jesucristo (5:4).
    Esta advertencia es muy importante para no caer, es decir salir, de la gracia del Señor y someternos bajo la ley ya que bajo el imperio de la ley no hay esperanza de salvación, porque “por la ley es el conocimiento del pecado”. En el capítulo 3 de Gálatas encontramos varias enseñanzas a este respecto: el Espíritu Santo se recibe por fe; el pacto de Dios con Abraham, y el propósito de la ley. Léalo con detenimiento, es decir poniendo el entendimiento en la lectura, y podrá ver con claridad que vivimos en la dispensación de la Gracia y que el tiempo de la ley ya terminó. Nuestro Señor y Salvador Jesucristo lo expresó con toda claridad en el Evangelio según san Lucas, capítulo 16, versículo 16: “La ley y los profetas eran hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.”.
    La cuestión de tener bien establecido en qué Dispensación vivimos es fundamental para no caer en falsas doctrinas o enseñanzas erróneas que practican muchas iglesias, por desconocimiento de la Palabra de Dios o porque sus líderes o pastores son “codiciosos de ganancias deshonestas” (1Ti 3: 3, 8; Tt 1: 10 y 11).
    Seguidamente, a la luz de la Palabra de Dios, voy a poner a consideración de todos los lectores de “¡El cielo es tan real!” las mentiras y terribles falsas doctrinas que allí hallamos, y que son las siguientes:

    1. “Libro importante”
    El primer tema que quiero tratar, porque probablemente sea el más importante, es la cuestión inherente a las Sagradas Escrituras, cuya canonización se produjo durante los dos primeros siglos de la era Cristiana y, desde entonces, no se han incorporado ningún otro libro a la Biblia, salvo los libros denominados “Apócrifos” que se añadieron para impugnar la Reforma impulsada por Martín Lutero, en el movimiento clerical Católico Romano conocido como Contrarreforma, concretado en el Concilio de Trento -1545 a 1563- y que fuera presidido por los Papas Paulo III, Julio III y Pío IV –debido a su extensión, ya que no se ponían de acuerdo con el tema central que era la incorporación de los mencionados libros-.
    La Biblia dice, haciendo una alegoría sobre la brevedad de la vida del ser humano: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is 40: 8). Este versículo es parafraseado en Santiago 1: 10 y 11 y en 1ra. De Pedro 1: 24 y 25. La parte b del versículo 25 dice: “Y esta es la palabra que por el evangelio ha sido anunciada”.
    Con relación a la infinitud de la Palabra de Dios, existen terminantes advertencias, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, sobre su perpetuidad e inamovilidad. Así, podemos citar, en el Antiguo Testamento: Deuteronomio 4: 2 “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.” Y el capítulo 12, versículo 32 del mismo libro: “Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.”
    En el Nuevo Testamento: Apocalipsis 22: 18 y 19 “Yo testifico a todo aquél que oye las palabras de la profecía de este libro: si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritos en este libro. Y si alguno quitare las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Esto es fácil de comprender. Dicho de otra manera, si queremos participar de la Nueva Jerusalén –la Jerusalén celestial- no podemos agregar ni quitar nada de lo que está escrito en la Biblia.
    Por otra parte, el Señor Jesús, hablando con sus discípulos les dice, en el evangelio según San Marcos 13: 22 y 23: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuere posible, aun a los escogidos. Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes”. La palabra “todo” en español significa, entre muchos otros conceptos, uno, indiviso, inseparable, único; cabal, acabado, cumplido, perfecto, consumado, absoluto, íntegro, intacto, etc, etc.
    El Señor, durante su ministerio terrenal, señaló en forma directa o en forma de parábola que su palabra permanece para siempre. Así vemos que la expresión “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” se halla registrado en los Evangelios sinópticos (Mt 24: 35; Mr 13: 31 y Lc 21: 33). La repetición de las mismas palabras en estos tres Evangelios está marcando la solemnidad que el Señor le quiso dar a esta afirmación.
    También debemos tener en cuenta la parábola del rico y Lázaro (San Lucas capítulo16), donde Abraham responde al pedido del rico que estaba en el infierno: “A Moisés y a los profetas tienen: óingalos” (v 19). Y al nuevo requerimiento del rico, le dice Abraham: “… si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (v 31). Con este relato el Señor está señalando que el camino que conduce a la salvación está proporcionado en su palabra, la que ha sido revelada a la humanidad en la Santa Biblia.
    Ante estos versículos vistos aquí muy brevemente, porque ciertamente no requieren un análisis hermenéutico profundo para su comprensión, cabe hacerse la pregunta ¿Puede alguien –en este caso la señora Choo Thomas- dejar de lado lo que dice el Señor en su Palabra y pretender instituirse en su vocera, como en los siguientes pasajes de “¡El cielo es tan real!”?:
    – p 101 – “Este libro es muy importante para mí y va a ser de bendición especial para mis hijos” (2P 1: 19-20)
    – p 102 – “Este es mi libro y me voy a ocupar de él”. Si este es el libro del Señor, ¿qué hacemos con la Biblia?
    – P 115 – “Este libro va a ayudar a liberar a muchos que están en oscuridad espiritual” – La Biblia dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal 119: 105); “…para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P 2: 9b)
    – P 141 – “Este libro contiene todas mis palabras sobre el reino que he preparado (…) Este libro debe ser escrito por una persona llena del Espíritu Santo” ¿Por qué entonces San Marcos 13: 22 y 23? – 2 P 1: 21 – Esta temeraria afirmación de la autora constituye una herejía.-
    – P 158 – “Deseo que todo el que lea este libro crea…” – Sal 119: 130
    – P 168 – “Es por eso que este libro es tan importante para mí” – Jn 8: 51
    – P 179 – Dice la escritora: “Él (Jesús) está enojado con quienes no creen en Él. Esa es la razón por la que me ha comisionado a escribir este libro” (Malaquías 3: 6a; He 13: 8; Mt 24: 35; 2 Jn 9-11.
    Apreciado lector, conociendo la naturaleza del Señor revelada en su Palabra, que pone en evidencia su infinito amor y misericordia, ¿cree usted que Él dejaría pasar cerca de dos mil años para, ahora recién, por medio de la escritora, dar a conocer asuntos tan importantes que no fueron escritos en el tiempo de la Iglesia primitiva y que no están en la Biblia y, por lo tanto, no fueron canonizados? ¿Cómo es que muchas afirmaciones de este libro no fueron revelados a los Apóstoles que, cuando se convirtieron al Señor, fueron fieles –salvo Judas Iscariote- hasta sus muertes, casi todos martirizados?
    No nos compete a nosotros juzgar a nuestros hermanos, pero puedo afirmar con toda seguridad que hay cientos, miles y, probablemente, deben haber en el mundo millones de hermanas llenas del Espíritu Santo y que, sin embargo, no buscan notoriedad como la señora Choo Thomas, autodefiniéndose como “Hija especial” del Señor.

    2. Hija especial
    En reiteradas oportunidades, como en las páginas 103, 115, 140, 143, 162 y 262 por citar algunas, el Señor –supuestamente- le dice a la escritora: “Tu eres mi hija especial”, en franca oposición a la Biblia que en Deuteronomio 10:17 y Hechos 10:34 dice que “Dios no hace acepción de personas”. A la luz de la Palabra, ¿cómo justificamos esta supuesta excepcionalidad en el trato dispensado por el Señor a la autora? Yo no encuentro ninguna justificación. Esto también constituye una herejía.

    3. El cielo
    La Biblia nos enseña que hay cosas que Dios, en su soberanía, no nos ha revelado y que, por lo tanto, recién las vamos a conocer cuando Él lo decida (Dt 29: 29). Con relación a los misterios de Dios, Jesús le dijo a sus discípulos: “Aun tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no la podéis sobrellevar” (Jn 16: 12).
    El apóstol Pablo relata haber conocido a un hombre –en realidad está hablando de sí mismo- “que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar” (2 Co 12: 2-4). Este versículo señala claramente que recibió instrucciones de no revelar lo que vio en el paraíso.
    Siendo así, como escribió el apóstol Pablo, ¿cómo es que la autora de “¡El cielo es tan real!” hace descripciones tan míseras de la gloria de Dios?. Como en la página 113 donde narra un dormitorio con “una cama más grande y más larga que la del tamaño “king” de la tierra. Caminé y entré en el cuarto de maquillaje”. Estimado lector, ¿usted cree que en la gloria de Dios nos vamos a maquillar; que vamos a cambiar nuestra apariencia delante del Señor? Esto es un sinsentido total.
    El gran varón de Dios que fue el apóstol Pablo, relata sólo este incidente. En otras palabras, él fue arrebatado al cielo una sola vez. La señora Choo Thomas dice haber sido llevada al cielo ¡17 veces!. Es poco creíble.
    Además de esto, las visiones que la autora dice haber tenido, contienen descripciones de lugares, de animales, de pájaros y otros elementos similares a los que hay en la tierra. No existe un relato extraordinario y sorprendente como las visiones que el Señor le mostró a Juan en el Apocalipsis.
    La autora dice, por otra parte, que los animales “…considerados salvajes, estaban jugando los unos con los otros. Era como una escena de la película Bambi de Walt Disney” (p 65). Y un poco más adelante: “…subí por una escalera en forma de curva que era enorme y espectacular, más que la de la hacienda “Tara” en la famosa película “Lo que el viento se llevó” (p 76). Desde mi apreciación esto es una afrenta al Dios todopoderoso “que hizo los cielos y la tierra” (Sal 121), cercano a la blasfemia.
    ¿Compararemos la obra de Dios con creaciones de hombres mortales y pecadores?. El Dios de Israel, fastidiado con su pueblo por sus rebeliones, les dice: “Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré”. Y aquí viene la pregunta retórica que nos induce a reflexionar: “¿A quién me asemejáis y me igualáis y me comparáis, para que seamos semejantes?” (Is 46: 4 y 5).
    Las pobrísimas y desafortunadas descripciones del cielo realizadas por la señora Thomas me causan tristeza y desazón porque yo creo en un Dios cuya magnificencia no se puede describir. ¡Su grandeza es inefable y gloriosa! ¡Aleluya!.
    Asimismo la escritora, bajo el subtítulo de Relatos bíblicos de visitas al cielo” (p 119), dice: “Dios ha sido benévolo con muchos otros antes que yo, es decir, con las personas que ha llevado al cielo antes de la muerte”. Esta es una afirmación falaz, comprobable al repasar la Biblia. Veamos:
    a) La primera persona que fue al cielo, sin haber muerto, es Enoc: Gn 5: 22-24 “Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.
    b) 2 R 1: 11 – “Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino”
    c) 2 Co 12: 2-4 – “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”
    d) Ap 4: 1-2 “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo…; uno sentado”
    A la luz de estos relatos bíblicos concluimos que Dios llevó al cielo –sin que hayan muerto- a solamente cuatro de sus siervos, dos de los cuales fueron “traspuestos” (Enoc y Elías – He 11: 5). Los otros dos volvieron y dejaron su testimonio en el Nuevo Testamento. Podemos apreciar entonces que la afirmación “muchos otros” es una mentira, a menos que para la autora cuatro sean “muchos”.
    Otro aspecto destacable es las notables e irreconciliables diferencias que se presentan en las descripciones de la nueva Jerusalén que narran la autora y el Apocalipsis. Veamos lo que dice en la p 114: “Él (Jesús) me escuchó, me miró y dijo: “Te gusta este lugar” Sí mi Señor. Es hermoso ¿Quién va a vivir aquí en estas casas? “Todos mis hijos vivirán en estas casas que he preparado para ellos. Estarán viviendo aquí más pronto de lo creen”. Y un poco más adelante, en la misma página: “Hija mía, te he mostrado el río y la Nueva Jerusalén. Esas casas están en Jerusalén, la ciudad santa”.
    La Biblia dice en Apocalipsis 21: 9-27; 22: 1-5 cuales son las características de la ciudad santa de Jerusalén: “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel” (v 12) “Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero” (v 14) “La ciudad se halla establecida en cuadro y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña. Doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales” (v 16). Esto quiere decir que la Nueva Jerusalén es un cubo perfecto cuyos lados tienen las mismas dimensiones, 12 mil estadios, que es igual a ¡2.160 kilómetros!. ¿Podría alguien describir la gloria de esta ciudad “preciosísima” (Ap 21: 11)?.
    Sin embargo, la escritora sigue deslumbrada por las cosas terrenales y escribe: “Luego, caminamos sobre una calle de ladrillo amarillo que estaba dividida y que era del mismo color que la calle de ladrillo amarillo en “El mago de Oz” (p 114) –tengo entendido que se trata de otra película-. De esta manera podemos divisar que no hay parangón posible entre lo que dice la autora y lo que dice la Biblia: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (2 Co 2: 9)
    3. Nuevas doctrinas
    a) ¡¿Ver al Padre celestial?!
    Una de las cosas más inauditas y completamente fuera de las Escrituras es la afirmación que hace la autora en la página 209: “Entonces, vi al Padre sentado en su trono”. Al respecto dice la Biblia: “Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá” ( Ex 33: 20). Este hecho era una circunstancia conocida por el pueblo de Israel desde la antigüedad. De esta manera vemos cómo a Gedeón le asaltó la idea de que iba a morir: “Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás.” (Jue 6: 22 y 23); “Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?” (1 R 19: 12 y 13); “Entonces dije: ¡Ay de mí! Que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (Is 6: 5-7). Todos estos ejemplos corresponden al Antiguo Testamento.
    En el Nuevo Testamento el Señor también les enseñó a sus discípulos acerca de este tema, en los siguientes términos: “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tu: muéstranos el Padre?” (Jn 14: 9). Hay otros pasajes en los que el Señor habló sobre esto, como cuando conversó con la mujer samaritana (Jn 4: 24).
    Existen otros versículos, cuya sola mención trae claridad sobre esto: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Jn 1: 18); “Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” (1 Jn 4: 12). En presencia de estas palabras, cuya sencillez nos exime de toda disquisición, ¿podemos aceptar como válida la afirmación de la escritora que evidentemente contradice la Palabra de Dios? ¿Por vía de qué concesión el Señor la hizo su vocera, cuando su Palabra dice que en Él “no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg 1: 17)? ¿Es posible que el Señor y Salvador Jesucristo haya sido injusto con todas las generaciones
    de cristianos que han sido antes que nosotros, al privarlos de las “nuevas revelaciones” (ojo con esto) dadas a la señora Choo Thomas, cuando su Palabra dice que en Dios no hay injusticia? (Sal 11: 7; 48: 10; Is 45: 24; Ro 9: 14).
    b) Cumpleaños de Jesús
    La señora Thomas afirma en las páginas 189, 228, 262 y 274 que el Señor celebró con ella su “cumpleaños”. Esto resulta sorprendente si consideramos que el Señor es desde la eternidad y por la eternidad. En el Evangelio según San Juan 1: 1-10 encontramos el relato acerca de la eternidad del Señor Jesucristo. Por otra parte el mismo Señor, hablando y reprendiendo a los Escribas y Fariseos, dice: “Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?. Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” (Jn 8: 57-58).
    Por otra parte, si es verdad que el Señor se alegra por celebrar su “cumpleaños” como dice la señora Thomas, ¿cómo es que no lo festejó en su ministerio terrenal, junto a María y sus apóstoles?. Aquí cabe recordar Hebreos 13: 8 y 9. Pero no sólo esto; dice la autora que el Señor le dijo “Tu eres la mejor celebración de mi cumpleaños y Año Nuevo, y te amo mi amada, así que sé feliz” (p 274). Esto es un total disparate dirigido a hacer creer a los lectores que realmente la autora recibió un trato muy especial, cuando hemos demostrado por las Escrituras que “Dios no hace acepción de personas”.
    c) Los diezmos
    El otro tema fundamental es el relacionado con los diezmos y es, seguramente, la mayor herejía de este libro pero que, probablemente, está asociado al afán de enriquecimiento material por parte de la escritora y que, directamente también beneficia a los pastores que enseñan y exigen en sus congregaciones el pago de los diezmos, cuando sabemos que esto fue un pacto que estableció Jehová con el pueblo de Israel, para el sostenimiento de los Levitas que servían en el templo.
    En el año 2004 tuve que enfrentar una situación difícil, materialmente hablando, lo que me llevó a dejar de diezmar, circunstancia que mucho me entristeció. Sin embargo, orando al Señor sobre esto, el Espíritu Santo me guió a través de la Biblia para hallar la verdad sobre esto que es simplemente que el pacto de Dios con Israel no tiene ninguna aplicación en la Dispensación de la Gracia –la que nos toca vivir a nosotros- e, incluso, aquella persona que diezma rechaza la gracia de Jesucristo y se somete nuevamente bajo la ley.
    Cuando terminé de escribir mi estudio bíblico sobre los diezmos lo llevé a mi iglesia y lo presenté al Ministerio. El pastor presidente se opuso terminantemente discutirlo en el seno del Ministerio, con esta sentencia: “Mientras yo sea Presidente, este tema no se va a tratar”.A causa de este rechazo seguía entristecido, pero una madrugada, mientras oraba al Señor y le pedía más claridad sobre esto, el Espíritu Santo habló a mi corazón estas breves palabras: “A ti no te tienen que dar cuenta”. Esto trajo una profunda paz a mi vida, pues tengo la certeza que vamos a dar cuenta ante el tribunal de Cristo (Ro 14: 10): “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co 5: 10).
    Seguidamente voy a hacer un muy breve repaso de aquel estudio bíblico que lo hice en el año 2004:
    En Levíticos, capítulo 27 versículos 30 al 34, dice:
    Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová (…) y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová (…) Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte Sinaí.
    El capítulo 18 de Números habla acerca del sostenimiento de los sacerdotes y levitas, y en el versículo 21 leemos:
    “Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión”. Y los versículos 25 y 26: “Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos”
    En el Antiguo Testamente encontramos numerosas referencias sobre los diezmos, la mayoría de ellos en el tiempo de ley y de los profetas. La pregunta recurrente es: ¿Es aplicable a nuestros días –al tiempo de la Gracia- el mandamiento relativo a los diezmos? ¿Cuándo comienza la dispensación de la Gracia?
    Mt 11: 12 y 13 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan”.
    Por lo que se entiende que el tiempo de la Ley terminó con Juan el Bautista y, al iniciar su ministerio el propio Señor Jesucristo, comenzaba la dispensación de la Gracia, como se deduce del texto de Lc 16: 16.
    En el mismo sentido interpretamos el texto de San Marcos 1: 14 y 15:
    “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio”
    La expresión usada por el Señor “El tiempo se ha cumplido” podemos parafrasearlo de la siguiente manera: “El tiempo de la ley ha terminado”
    En el diálogo del Señor con el joven rico, encontramos (Mr 10: 19) “Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre”. ¿Por qué el Señor menciona sólo estos mandamientos, omitiendo de los diez mandamientos los dos primeros –“No tendrás dioses ajenos… y No te harás imagen…”- como así el de guardar el sábado? Porque el Señor se percató que aquel joven lo reconocía como un enviado de Dios al hacerle la pregunta con que se inicia la conversación (ver contexto). Pero el Señor no hizo ninguna referencia a los diezmos.
    En los evangelios no aparece otra mención de los mandamientos, salvo en dos incidentes puntuales provocados por los fariseos para “tentar al Señor”, como lo hallamos en el Marcos 12: 15 “Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea”. Para después pronunciar aquella maravillosa sentencia: “Dad al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (v 17) diferenciando meridianamente las cosas materiales (César o la moneda) de las cosas espirituales (Dios).
    Veamos ahora muy brevemente el concilio de Jerusalén (Hechos Cap. 15). Después de la discusión, se llega a la conclusión que expone Jacobo entre los vers. 13 al 21 y, más adelante los Vers. 28 y 29: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”. NO SE MENCIONA LOS DIEZMOS.
    Romanos 10: 4 “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que
    cree”
    Esta expresión “todo aquel”, constituye un pronombre neutro e impersonal muy amplio e implicante que incluye a todos los creyentes de todos los tiempos. Más adelante, en el capítulo 13, el apóstol escribe sobre los deberes cristianos y allí no hace mención de los diezmos, al hacer cita de una extensa lista de comportamientos y actitudes que deben regir la conducta de los cristianos.
    En la epístola 1ra. De Corintios, capítulo 9, el apóstol Pablo escribe sobre los derechos de un siervo de Dios y en el versículo 14 dice: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. También hace referencia a otras alegorías, pero en ninguna parte escribe sobre los diezmos.
    En 2da. De Corintios Cap. 9, versículos 6 y 7: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. Si los diezmos hubiesen sido de vital importancia para la salvación, ¿no lo diría aquí el apóstol Pablo, en lugar de usar la frase “como propuso en su corazón”?.
    En muchas iglesias hay hermanos que ponen los diezmos “con tristeza” (porque están llenos de necesidades materiales); en cambio otros ponen los diezmos “por necesidad”, porque si no lo ponen no pueden tener ministerio en su iglesia, y tienen que figurar en la lista de los que diezman.
    Hay pastores que argumentan, tomando algunos versículos del Nuevo Testamento aisladamente, que la iglesia debe proveer para su sustento y por eso exigen el diezmo. Estoy de acuerdo que la iglesia sustente a aquellos Obreros que verdaderamente tengan sus vidas consagradas al servicio, pero los recursos deben lograrse por medio de ofrendas voluntarias y no como una obligación surgida de las Escrituras, a través de los diezmos.
    En 1ra. Tesalonicenses 4: 11 y 12 leemos: “Y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada”. ¡Qué importante era para el Apóstol Pablo guardar el testimonio con los que no son cristianos, en este sentido de proveerse su propio sustento!. Aquí tampoco se hace ninguna referencia a los diezmos.
    Leemos en S. Mateo 23: 23 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”
    El Señor no está hablando a sus discípulos –los que habían creído en Él y lo seguían- sino a miembros de los escribas y de la secta de los fariseos que, al no creer al Señor ni recibirlo como el Mesías, se hallaban bajo la ley. Obviamente no se puede tomar este versículo como una referencia para los diezmos en la dispensación de la gracia, sin caer en un grave error de interpretación, pues los creyentes no somos “escribas”, ni “fariseos” ni “hipócritas”.¡Gloria a Dios!
    También el escritor a los Hebreos. Cap. 7 versículos 8 y 9, dice: “Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quién se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos”. El escritor sólo está haciendo una relación histórica de los diezmos (ver contexto), pero de ninguna manera lo está estableciendo como un servicio para nuestra dispensación.
    Después de haber analizado muy brevemente estos versículos, deberíamos preguntarnos entonces si el Espíritu Santo –ya que fue Él el que inspiró toda la Escritura- tuvo una omisión al no referirse en el Nuevo Testamento con toda claridad y consistencia sobre los diezmos. ¿O es que aceptaremos que el tiempo de los diezmos fue en el Antiguo Testamento, para el pueblo de Israel, y no para los gentiles?.
    La afirmación que hace la autora de “¡El cielo es tan real!” en la página 242 “El Señor se siente muy triste con las personas que no diezman (ver Malaquías 3: 8-10). El Señor me mostró y dijo claramente que todo aquél que no diezma no verá su rostro, porque ellos aman al dinero más que a Dios”, configura una herejía verdaderamente condenable y que de ninguna manera debemos aceptar, pues se halla en franca oposición a la Palabra de Dios, la Santa biblia que establece que la salvación es por fe, como la misma autora transcribe varias veces Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” ¡Gloria a Dios! ¡Alabemos al Señor porque la salvación es por fe y no por obras!. ¡Aleluya!
    Debemos estar atentos para repeler este tipo de ataques del enemigo. Ya el Señor nos advirtió en su Palabra: “VELAD Y ORAD” (Mr 13: 33, 35, 37; 14: 38; Lc 21: 36; 1 P 4: 7)
    El apóstol Pedro advierte a los creyentes sobre “herejías destructoras”: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismo destrucción repentina”.
    Empero, Dios nos ha dado en su Palabra todo lo que necesitamos (Hch 20: 32; 2ª Ti 3: 15-17; Mr 13: 23), por lo tanto no acepte este tipo de “revelaciones”, es decir que se oponen con toda claridad a las Escrituras. Si usted, apreciado lector, acepta este tipo de herejías, estará incurso en la advertencia hecha por el apóstol Juan en 2ª. Juan 9-11 “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis ¡Bienvenido! Porque el que le dice ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras” (¡Ojo con esto!)

    Hay otro tema concerniente a la unción del Espíritu Santo que es conveniente aclarar de acuerdo a la Biblia, respecto a que la autora dice tener una unción tan poderosa que le impide estar quieta, como se la ve en el video, citando en su libro(p 31) el pasaje de la venida del Espíritu Santo sobre los creyentes relatado en Hechos de los Apóstoles 2: 2 “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados” En éste, ni en los versículos siguiente se dice que los hermanos que recibieron la unción del Espíritu comenzaran a temblar.
    En el Cap. 4, después que Pedro y Juan fueron llevados ante el concilio, los creyentes se reunieron para orar a Dios, y el versículo 31 dice: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. Aquí dice que el lugar tembló; no lo hermanos que habían orado.
    En Hechos cap. 16 está el relato de la liberación milagrosa de Pablo y Silas, que habían sido encarcelados, y el versículo 26 dice: “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. Tampoco aquí se menciona que los siervos del Señor temblaran, sino que estaban orando y cantando (v. 25).
    Desde mi niñez he visto personas llenas del Espíritu Santo –hombres y mujeres verdaderos siervos de Dios- pero nunca los ví temblar, y menos aún tener un movimiento pendular como se la ve a la autora en el video donde cuenta su experiencia. Es verdad que Dios es soberano, por consiguiente actúa como Él quiere y no como nos imaginamos o queremos, pero nunca sale fuera de su Palabra.
    Existen otras afirmaciones igualmente contrarias a las Escrituras y que, muy brevemente las voy a mencionar, como en la página 195, donde la señora Thomas dice: “Hija mía, tu eres una profetisa de los últimos tiempos”, el Señor me dijo, “y eres una prueba viviente de mi Palabra y mis profecías”. Esta afirmación es parte por parte enfrentada a la Palabra de Dios (Mt 24: 5, 35; 28: 20; Mr 13: 23; Lc 11: 27-28; Jn 17: 17). La lectura de estos versículos servirán para abrir sus ojos espirituales.
    En las páginas 197 y 206: “Hija mía, eres una vasija hecha a perfección” y “Choo Nam, has pasado tu prueba con un resultado de más de cien por ciento”. La Biblia dice: “He aquí, en sus siervos no confía, y notó necedad en sus ángeles” (Job 4: 18).
    En la página 254 “Él me dijo: “El castigo de algunas personas será peor de lo que Mary ha dicho. Continuó diciendo: “Es muy importante que todos lean el libro de la revelación de Mary(¿¡?!) porque este castigo le puede suceder a cualquiera, aún a muchos creyentes” . Conozco la Palabra de Dios (Jn 17: 17; He 4: 12). No conozco la “revelación de Mary” ni me interesa, porque estoy seguro que en Dios no hay injusticia (Job 34: 12). Si esta “revelación” sólo está al alcance de los pudientes, Dios sería injusto y no se adecuaría a su Palabra que dice: “A los pobres es anunciado el evangelio” (Lc 4: 18; 7: 22). Y la palabra “pobres” usted puede interpretarla en sentido literal o en el sentido de ser pobre –humilde- espiritual, y ambas están bien.
    En la página 255: “El Señor me ha escogido para la profecía de los últimos días, para demostrar algunas cosas que no están claramente delineadas en la Biblia (ver Joel 2: 28-30). Esto está sucediendo porque Él está listo para llevar su pueblo al cielo”. Esto es definitivamente contrario a las Escrituras: Mr 13:22-23 “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuere posible, aun a los escogidos. MAS VOSOTROS MIRAD, OS LO HE DICHO TODO ANTES”
    Toda la voluntad de Dios está en la Biblia y, bajo la advertencia de los versículos precedentes, no debemos aceptar ningún engaño que pretenda apartarnos de su Palabra.
    En la página 281 la autora dice que “el Señor me mostró los dos valles para aquellos cristianos que son desobedientes y pecadores (…) preparó los dos valles, para quienes no son lo suficientemente santos para entrar en su reino”. El Señor dice en su palabra : “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mt 7: 13 y 14). De la lectura de estos versículos deducimos que sólo hay dos caminos que conducen a la vida o a la perdición eterna, ¿cómo es que la autora habla de un tercer lugar? ¿Habla del purgatorio, cuando aún los católicos han reconocido que no existe purgatorio?. Hermanos, ¡cuidado con las herejías!. Por otra parte tengo entendido que nos santificamos en el Señor o nos apartamos de Él y, por consiguiente, somos pecadores, pero no “Cristianos desobedientes y pecadores”. Esto es de una incoherencia total, que no merece otros razonamientos.
    Para finalizar reitero que escribir esta refutación ha sido motivada por mi celo por la verdad de Dios y de su Palabra. No pretendo ninguna notoriedad ni beneficio material. Mi anhelo es que el lector que lea estas líneas sea advertido acerca de la necesidad de prestar atención a las advertencias del Señor, ¡Velad y Orad!. Que Dios nos bendiga a todos aquellos que lo amamos y anhelamos Su venida. ¡Amén!
    BRUNO REJÁLAGA
    Pastor
    POSADAS, Misiones, Argentina, 25 de agosto de 2011.-

  4. Yo creo que Dios puede hablar de diferentes maneras … creo que Dios puede manifestarse sobrenaturalmente … yo creo que puede manifestarse de nuevas formas …..

  5. Yo creo en la soberanía de Dios de actuar como el quiere, cuando quiere y con quien quiera, recordemos que hizo hablar un asno habiendo tanta gente a su alrededor, untó lodo en los ojos de un ciego, y recordemos cuántos ciegos sanó y a ninguno lo sanó de la la misma manera. Puedo compartir en parte lo que el hermano Bruno Rejálaga expresa, y es la parte donde se nos sale lo humano, lo carnal y no solamente lo espiritual, porque debemos de ser sencillos, si en algun momento el señor nos dice que “eres mi hija o hijo especial”, pues guardemoslo para nosotros, si sabemos que le predicamos al mundo que no entiende las cosas espirituales, debemos de ser cuidadosos de no darles más argumentos de que blasfemen contra Dios y su Santo Espirítu, hagamos énfasis en lo que Dios quiere, que es que las almas lleguen al arrepentimiento y se salven. Por otro lado, no podemos sustituir las escrituras con el libro, más bien en el libro se debería de promover a que leamos la palabra de Dios y practicarla, y si en verdad queremos cumplir el mandamiento del señor, ya que obtuvimos ganancias con la venta del libro, ahora esas ganancias ocupemosla para comprar y regalar BIBLIAS a todas esas personas inconversas, para que la palabra llegue a todos los rincones y ya nadie diga que no supo de la verdad. Yo creo que hay frases o palabras íntimas con nuestro Señor Jesucristo que debemos reservarnosla, yo se que existen hombres y mujeres llenos de la unción del Espiritu Santo y que han sido llamados a predicar el mensaje de salvación. No es malo escribir sobre nuestras experiencias con Cristo, esas son nuestras crónicas, pero no olvidemos que la palabra dice, escudriñadlo todo y retened lo bueno, y tampoco olvidemos que la Biblia es inspirada por Dios y está escrita de manera sencilla que cualquier persona grande o pequeña es capaz de comprenderla y además tiene la bendición de que mil veces la podemos leer y esas mil veces encontramos cosas nuevas que aplicamos a nuestra vida, es decir, la palabra fluye como río de agua viva y salpica para vida eterna.

  6. Bruno rejalaga un amen a tu punto de vista que es enfocar al creyente a la biblia. Yo de mi parte siempre eh creido en experiencias sobrenaturales aunque hace unas semabas cambio ya que la Biblia no puede quedar jamas en segundo plano y eso.es lo que hacen estos locos falsis que tienen estas.experiencias herejeticas. Te apoyo pastor prediquemos la verdad infalible de la biblia. Amen.

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